Releer a R. Bolaño después de la clase de teoría de la posmodernidad.

Una de las cosas que más disfrute de hacer a la par de llevar la clase de teoría de la posmodernidad fue releer las novelas, cuentos y poemas de Roberto Bolaño, este autor que es mi favorito, me pareció siempre una contradicción, más bien escribe desde la contradicción, escribe sobre el horror y la ternura, el aburrimiento y el frenesí de un renglón a otro y yo no podía comprender de dónde o porqué esa necesidad; esa lectura tan fracturada y esquizoide, esos datos tan inseguros, esas novelas circulares que continúan en la novela escrita 10 años atrás, o en un libro de poemas o toda una novela termina en un pequeño renglón de un cuento, o cómo el libro más exquisito que leí a los 17 años terminaba con no palabras sino visuales, nunca pude comprender el temblor y la emoción de esas novelas, Amuleto, Literatura nazi en America, Estrella distante, Los detectives Salvajes o 2666, el libro de poemas Tres y Los perros románticos, o los cuentos de El gaucho insufrible y Putas asesinas.

Fueron entre sus personajes y sus escenarios un collage de apropiaciones, y una posibilidad de reconfigurar la realidad y crear escenarios en los que se posibilitaban nuevas relaciones, entre los muros o afuera en los desiertos, fueron libros por los cuales pude ver la caída de los discursos y las instituciones legitimizadoras y algunas de éstas sólo cayeron por obra de su mismo poder pero utilizado con más violencia, creatividad e irracionalidad, luego dentro de las novelas Bolaño sugiere retomar todo lo viejo, sugiere despertar las obras muertas y lo hace, en Bolaño encuentro en mis primeros acercamientos desde esta postura el uso de la fractura y la fragmentación, la hipertextualidad, la ruptura con la razón y las historias oficiales, encuentro en sus personajes diversidad, individualismo y nuevas comunidades, abismo entre subjetividades pero cruce de ellas, y aunque Bolaño es el autor, sabe borrarse, sabe aprender a borrar sus huellas y dejar las de los lugares donde ha tomado voces, estos conceptos que conocí y aprendí a ubicar en clase, los explico en el texto a continuación:

Fragmentos.

Las ideas o metarrelatos totalizadores de la modernidad en la política y en la filosofía, las cuales las identificamos como estas teorías con las cuales se justifica tal proyecto científico o político, (que necesita justificación porque tuvo y tendrá graves consecuencias),   primero homogenizando y separando para crear oposiciones duales, eliminando así la diversidad:

Hombre – Mujer, Razón – Naturaleza, Apariencia – Realidad. (Por mencionar algunos)

Y luego privilegiar una sobre la otra:

Hombre > Mujer, Razón > Naturaleza, Realidad > Apariencia.

Era natural después de estos enfrentamientos en los que se había de defender y a la vez negar la etiqueta: necesitar algo de libertad, no sentirse de un lado ni del otro, ni siquiera aceptar la comparación, sino querer algo de aquello pero también de esto, un fragmento, un poco de aquí y otro de allá, porque a veces sí pero a veces también no, y la mayoría de las veces a ti qué.

Los resultados de esas búsquedas y el rechazo a la homogenización nutren a la posmodernidad de prácticas experimentales en todas las áreas, nuevas y otras recicladas que se hacen públicas y por ello se expanden y se potencian, gracias a los fragmentos, a las vidas fragmentadas y sobretodo auto contradictorias, la alegría y la plenitud que es la posibilidad de contradecirnos a cada momento y ser conscientes de ello es uno de los placeres y libertades de la posmodernidad.

No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

*Así inicia el poema Tabaquería de Fernando Pessoa.

Ruptura con la razón y con la historia.


La ruptura de la posmodernidad con los metarrelatos, es principalmente para deslindarnos de la culpabilidad de esas decisiones, porque a medida de nuestras posibilidades una pequeña idea, una pequeña obsesión nos separa ya de ser herederos de tradiciones y costumbres que no aceptamos por parecernos absurdas a medida de que justifican muertes y justifican la miseria o la mala suerte del otro, naturalizan las tragedias o simplemente justifican cosas que no nos parecen.

Es por ello que en la posmodernidad se está en busca de otras voces, de las de los que no pudieron hablar por creerlos locos, por creerlos demasiado pequeños, de malas sangres, o sin alma; y estas mismas otras voces o saber que existen nos hacen rechazar la historia oficial o legitimada y buscar la anécdota, la contra información, la historia oral, la ficción, complementando aquellas voces que se suprimieron por completo, y seamos partidarios o no de esa responsabilidad de buscar esas otras perspectivas, la forma de leer el mundo y a nosotros mismos ha cambiado y encontramos distintas voces dentro de nosotros, y tenemos microhistorias en nuestras vidas que fragmentamos, cosa que hemos podido potenciar con las computadores y aparatos electrónicos, internet y las redes sociales.

Lo que ganamos en la posmodernidad rompiendo con la historia y la razón, fueron los micro relatos y en éstos, la posibilidad de interpretar y reinterpretar el mundo.

Seamos disidentes o no, las practicas de vida y de recopilar y compartir información  de la posmodernidad que tuvieron quizás sus orígenes en la búsqueda de conciencia, las usamos ahora en nuestra cotidianidad, porque nos han abierto a nuevas posibilidades de comunicarnos.

No sé que sucedió primero, si el arte invadió la vida o la vida posmoderna invadió al arte, pero hubo siempre retos y rupturas para los artistas, críticos y curadores quienes tuvieron que cambiar sus modos de hacer para hablar de todos éstos cambios que se estaban gestando tan necesarios.

En una nota publicada de mi compañera FabiolaGarcía, ella escribe una frase en su publicación Apropiación en la era digital que es tan clara y precisa que sólo la rodearé de unas comillas y la dejaré por aquí: “Nuestro entorno cultural siempre domina en nuestras ideas, nuestro contexto genera que el arte sea una respuesta de nuestras necesidades sociales”

Llama la atención lo interdisciplinar y lo transdisciplinar de las piezas y las acciones en el arte, tan así que fue completamente un camino que no nos llevaba ya a nada preguntarnos ¿qué es el arte? esta pregunta cambio por: ¿qué puede hacer el arte? ¿Qué podemos hacer con el arte? Aprovechando lo citado de mi compañera: ¿A qué necesidades sociales está respondiendo este arte?

Estas nuevas preguntas nos reconcilian con otras practicas ajenas al arte y a la vez le dan autonomía al arte de poder ser, pues del arte también otras disciplinas toman para sus ejercicios y el arte de ellas, como de la sociología  o la psiquiatría, esta última que nos brindó todo un mundo nuevo de arte Art Brut, o arte marginal, arte sin ningún fin. Y la sociología tomó del arte las intervenciones sociales arte con un fin social

Diversidad y nuevas voces, nuevas por redescubiertas y nuevas por recién creadas, retornos y cruces de caminos, que dieron a los procesos y espacios del arte la tensión que había perdido, debido a que también estaba ya dormido o sedado.

Diversidad / Individualismo y comunidad.

Los metarrelatos de los que nos divorciamos no nos dejaban ser, nos homogenizaban y se trataba al otro (y en el otro estábamos también nosotros) de inmorales y de estar contra las leyes,  la posmodernidad fue una nueva búsqueda hacía nosotros fuera de los roles sociales y de genero a los que estábamos inscritos dadas nuestras características regionales, biológicas, etc. fue una reconciliación con nuestros verdaderos gustos e ideas, ahora que el poder no lo tenía la iglesia ni el gobierno aparentemente, nuestras decisiones eran de nosotros y las consignas que ellos nos habían enseñado para ellos mantenerse, eran leídas al revés o entre líneas y una nueva gama de  formas de vida y de hacer los quehaceres se nos abría: sin dirección, sin esfuerzos no deseados, la búsqueda del placer, una vida encaminada a un nuevo hedonismo.

 

Cruce de conceptos que se van asomando.

Resulta difícil platicar de lo aprendido por puntos: ante el rechazo de los metarrelatos y de los antiguos poderes, encontramos que teníamos una libertad de actuar y de comunicarnos grandísima, en cima de ello encontramos nuevas herramientas tecnológicas y técnicas para hacerlo, la invención del collage, del patchwork, la libertar del citacionismo parecidas a la teoría del remix, las ideas aportadas por los situasionistas, hasta las de el fauvismo. El fácil acceso a las cámaras y a otros conocimientos antiguos y lejanos geográficamente gracias al internet nos dieron una posibilidad inmensa de comunicación y de no comunicación, nos dieron también una posibilidad de aislarnos del mundo cada que quisiéramos y de volver y renacer como otros, de ser otro, de ser fragmentos incoherentes, la existencia y posibilidad de lo absurdo, nos llevó de nuevo a sembrar y cultivar en el campo de las subjetividades.

Subjetividades

Los abismos entre las subjetividades y a la vez el respeto hacía distintos formas de quehaceres es lo que se quiso recalcar y remarcar en la posmodernidad, realmente hubo de donde escoger pues las migraciones, los massmedia y el internet ayudaban a la mezcla y a la diversidad.

La guerra en la posmodernidad continuó en el campo del lenguaje y las subjetividades, después de la muerte de dios, viene la muerte de la realidad, y cada quién revive y hace vivir lo que quiere, y lamentablemente lo que puede.

El poder de la simulación, sólo puede simular quien tiene el capital, es esta idea la que rescato del ensayo Vida simulada: cosmopolis de mi compañera estefaniagalera, ella nos cuenta sobre la idea de la hiperrealidad, que quiere decir vivir una la realidad a través de intermediarios y lo que pareciera ella cuestionar es de que dependiendo de quienes o cuantos sean esos intermediarios es tan real la vida, ella nos pone el ejemplo de Eric, el personaje principal de la película Cospomolis, quien vive dentro de su limousine como en una burbuja ajeno a lo que está sucediendo a su alrededor, y sólo seleccionando fragmentos de lo que le interesan, relacionándose con ello por medio de sus empleados y sus dispositivos tecnológicos, es esto muy parecido a las nociones de vida posmoderna de las que hablábamos, y sólo porque en este caso el personaje es empresario y como empresa representa la maldad, entonces su individualidad y forma de vida sí puede ser motivo de reclamos.

Podríamos de ahí mal idear que al igual que con la hiperrealidad, la maldad sólo existe si se tiene el capital para ejercerlo, que algo a sólo existe si afecta bastantes subjetividades y para ello sólo se puede actuar a través de los medios masivos de comunicación o  la fuerza militar de un estado.

Ahí marcaríamos un fallo en la posmodernidad, pues uno de los objetivos que se buscaban con la caída de los discursos legimitimizadores era nivelar la jerarquía a la hora de las significaciones: y en realidad fue así, la capacidad del arte, tan sin reglas, dio la capacidad y exige así sea, que el arte sea un momento de significaciones tan poderoso como se precise, así sea que nos vayamos a meter en un pantano de cosas desconocidas. Es justo como la frase del músico húngaro Béla Bartók: Lanzarse a lo desconocido, desde lo que es conocido, pero intolerable.

¿A qué nos referimos en el párrafo anterior, tomando en cuenta ya que tampoco queremos crear nuevos meta relatos, historias abarcadoras sino fragmentos o  tejidos de micro relatos, que lo que se quiere es invadir y mezclar las distintas subjetividades del público sin para ello ser moralistas y decir esto está bien y esto no?

¿Cómo se hace un espacio de significaciones poderoso en estas situaciones? Mi compañera zapienevelyn nos da la respuesta en una de sus entradas que publicó y llamó TEATRO DEL ABSURDO // FINAL.

Ella nos comenta que escoge el Teatro del absurdo para analizar la película Cosmopolis 2012 pues para ella la película se nos presenta como una obra de dicho teatro en el que en todo momento el pensamiento racional se deja de lado o sea utiliza tanto que se vuelve absurdo, y no se busca ya comprender lo que ha dicho el personaje o lo que ha hecho, sino el buscar porque no se quiere que se comprenda a la primera, ni a la segunda, sino que sólo es un escenario preparado para darnos cuenta del sinsentido de las cosas y sacar nuestras propias conclusiones a través de la interpretación de dichos actos.

Es un acierto para mi compañera mencionar este tipo de teatro, pues surge en momentos históricos que lo requerían y va mutando a través del tiempo y potenciándose en otros espacios y áreas en los que se precisaba.

En el teatro del absurdo es donde por fin vemos la muerte del autor, claro que este teatro tiene sus escritores y obras de renombre, a lo que se refiere la muerte del autor en la posmodernidad es a que las obras son escritas o producidas y son unas, pero una vez leídas son otras, en cada lectura son otras, pues cada uno tiene sus campos simbólicos y subjetividades y en cada leída o para cada espectador en el público la obra fue una completamente distinta. Así estemos hablando de música, una novela, un poema o una instalación.

Esto acaba también con las obras clásicas sagradas y las obras universales.

En la posmodernidad no es importante ya lo que el autor ha querido decir, sino lo que cada espectador ha dicho sobre lo que ha querido decir el autor, esto anterior lo aprendí y comprendí en nuestros distintos ejercicios de clase con nuestros objetos de estudio.
 

Muerte del autor

El autor cayó por sobre su propio peso, el autor tal y como lo conocíamos, el autor individual comienza en declive, justo cuando comienza al auge de lo individual el autor individual desaparece, ¿Por qué? A mí parecer es porque desaparecen las consciencias colectivas y con ellas sus necesidades de mediadores totalizantes entre la realidad y ellos, porque ahora son las esas colectividades dividiéndose en grupos más pequeños los que buscan y crean sus propias ficciones a través de otras, y son estos sujetos que buscan y encuentran la manera de narrar y fragmentar lo que consumen que se convierten ahora en productores o autores colectivos.

¿Cómo lo hacen? ¿De qué medios se valen?

Los artistas de la posmodernidad, son más bien, muy buenos espectadores, son espectadores activos que saben y ejercen su papel, el de interpretar y reinterpretar, saben y les gusta que la cultura y que toda idea es potenciadora de nuevas ideas y de que estas son para compartirse, para dejarlas vivir.

Llámeseles apropiacionistas, ladrones, citacionistas, situacionitas, a mí ningún título me convence pues estoy más bien a favor de no encasillarlos con ello en un sistema de robo por pasos, ni con uno de estos nombres que sólo los localicen en un periodo, pues la apropiación siempre existió, el reciclaje y el reúso se potenció en la posmodernidad gracias a las herramientas y a que las necesidades sociales así lo ameritaban; pero más bien estoy a favor de considerar al arte como esta cosa que nos deja reusar, replicar, reciclar la cultura desde siempre, pues ayudaría desde a defenderlo de los derechos legales siendo su naturalidad; para poner un ejemplo el uso del concepto de la criptomnesia en los juicios de acusaciones de plagio, hasta hacer verdaderas investigaciones sobre cualquier tipo de pieza en cualquier tipo de contexto y ahora sí apropiaciones, tal y como lo hace por ejemplo Lorna Milles en Ways of something 2014 con el trabajo de John Berger Ways of seeing de 1977, o con mayor distancia y dedicación creo que Marina Abramovic con la investigación de las culturas balcanas y eslavas que habitaron en la edad medía en la que recrea rituales y costumbres que rescató, la pieza se llama “Balkan Erotic Epic”
En la posmodernidad era necesario la replica, pues había una especie de revolución para hacer caer los discursos legitimadores y los metarrelatos, las instituciones y los sujetos que las representaban, la manera de actuar de los artistas disidentes era con la tergiversación de sus mismos productos, ya sea en contra de la publicidad, en contra del arte que nada les decía, o de la política, es por ello que la tradición de la apropiación se criminalizó, pues se estaba atacando a muertos vivientes y poderosos, a sus herederos ajenos a las creaciones artísticas y literarias como el caso de la viuda de  Borges, y el Aleph engordado de Pablo Katchadjian o directamente a intereses políticos  y comerciales de grandes corporaciones.

Los grandes sistemas de producción de signos reclaman para sí la atención de los individuos, pues así obtendrían la exclusividad de influir en los modos de ser y hacer de éste, así lo menciona ya G. Debord en la Sociedad del espectáculo.

Es por ello que las agencias también pagaban a críticos para que hablasen mal de éste tipo de piezas, que podían y pueden enseñarnos formas de replica, de reúso y re reciclaje tal y como lo hacían los nazis al clasificar las piezas de inmorales y destruirlas o como ahora lo está haciendo Avelina Lesper y que yo pensaría que al llamarle “mierda”  al arte contemporáneo de Teresa Margolles o Gabriel Orozco  su televisora le apoya y se le abren bastantes espacios por ello.

Arquitectura y estética relacional, producción y cooperación: nuevas formas de configurar mundos.

Desde el principio de este reporte de aprendizajes había mencionado la necesidad de huir a los microrrelatos, la literatura que no justifica otra cosa más que así misma, y que crea sus propias reglas y nos conecta a otras sólo para jugar con las verosimilitudes, los microrrelatos nos enseñan la micropolitica, que se refiere a cómo yo me gobierno, cómo yo organizo mi cotidianidad dentro de mi hogar y en las diferentes relaciones sociales en las que participo, la particularidad mía y que tienen de mi ellas, mis comunicaciones.

Surgieron también estas prácticas en el arte, nuevas opciones de vivir, piezas para salirse del mundo y entrar en ficciones, en microrrelatos en los que otras formas de sobrevivencia se los muestran posibles, estas ideas tienen también que ver con la muerte del autor individual, y del espectador pasivo, éste último es un mito, según Ranciere (2010), es un dato que leí en la publicación Espectador participador de mi compañera palomarincón, en su lectura ella nos explica acertadamente que no existe tal espectador pasivo, pues la mirada nunca es pasiva y siempre hay una interpretación, este mismo argumento es el que era mencionado para decir que la pieza es una nueva pieza en cada lectura y por ello desaparecía el autor,

Sin embargo mi compañera va más allá e introduce el concepto de Participante (Espectador participante) para poder distinguir de un espectador que utiliza su cuerpo para interactuar, lo que nos hace pensar si es que el cuerpo tiene más peso que la mirada, o todo depende más bien de la pieza y de las intenciones que el artista quiera provocar en nosotros, aún así podemos entrar en la discusión que comienza mi otra compañera santosAlejandra en su entrada El papel del espectador.

En su análisis de las piezas interactivas de Lozano-Hemmer, ella llega a la conclusión de que se le da la libertad al espectador de participar como el desee, ya que se pueden obtener grandes resultados entre los procesos creativos en que colaboran los humanos, lo que nos recuerda de nuevo a la muerte del autor individual.

Sin entrar en la necesaria discusión de medir la calidad de esas colaboraciones y esos grandes resultados, de los párrafos anteriores de mis compañeras podemos recapitular que en la posmodernidad las piezas dejaron también de ser pequeños micrometarrelatos, para sólo ser microrrelatos, y recalcar que la interpretación y la apropiación es la que hace la pieza.

La arquitectura dio un giro también gracias a los estudios de los situacionistas de psicogeografía, que tratan de estudiar  los efectos y afectos que tienen en nuestras emociones los espacios de la ciudad. Rescatar el espacio público y apropiarlo colectivamente son las consignas de la arquitectura relacional representada en parte por Lozano-Hemmer

Mostrar otras posibilidades de relacionarnos, los objetivos de la estética relacional, y las nuevas configuraciones de mundos era hacer otro nuevo gracias al uso del microrrelato y de los fragmentos.

Conclusión 

Una mezcla de nuestras inquietudes, necesidades y placeres es la posmodernidad, una suerte de convertir aquello que otros necesitan, que para nosotros o para otros sea un placer poder llevarlo a cabo a través de la ficción, la tecnología o las políticas públicas, en la posmodernidad descubrimos que hay diversidad, hay gente para todo, y  a través de las ideas es posible configurar e invadir a la vida, desde sólo incomodar, hasta hacer más cómodas las estancias, ya  sea través del arte o de la ingenieria biomedica, suena bien en las palabras de David Foster Wallace:

“Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados”.

Roberto Bolaño, a mí parecer, al menos en este primero acercamiento, en su vida y obra logró lo que la posmodernidad se exigía al menos en el área de la literatura y creo que siguiendo la huella de este lector que ademas escribía podríamos encontrar nuevos modos de hacer y comunicar.

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8 Comentarios

  1. Me gusto mucho tu escrito, porque siento que resumiste, la esencia de la posmodernidad, de manera técnica las particularidades de la misma, la muerte del autor, la muerte de los grandes relatos, el poder etc. mas cuando pusiste: “No sé que sucedió primero, si el arte invadió la vida o la vida posmoderna invadió al arte” porque así ha sido siempre con las vanguardias, no se sabe quien invade a quien.

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    • Luego recordé esta frase del artista Hervé Di Rosa, que dice: “La función misma del arte es invadir la vida.” y la leí en este texto que trata de el MIAM (Musée International des Arts Modestes), Un museo de arte modesto, lo definen así:

      La noción de arte modesto puede
      definirse por el vínculo relacional de
      una persona con los objetos.
      La ausencia de mirada crítica, de
      espíritu irrisorio y de esfuerzo cultural,
      da al arte modesto su originalidad, su
      simplicidad, su autenticidad.
      Permite también amar objetos
      ridículos o insignificantes.
      Privilegia el placer sobre la cultura.
      Elimina la noción de mal gusto, o
      mejor dicho los escrúpulos de tener
      mal gusto.
      La emoción y el afecto priman.
      El arte modesto es más una actitud
      moral que una cuestión de erudición.

      Les Cahiers de l’Art Modeste, núm. 6.
      Lo puedes leer completo aquí: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-70172009000100003#notas

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  2. Sobre:
    “Es por ello que en la posmodernidad se está en busca de otras voces, de las de los que no pudieron hablar por creerlos locos, por creerlos demasiado pequeños, de malas sangres, o sin alma;”
    ¿Conoces el trabajo de Howard Zinn? ( http://grooveshark.com/album/A+People+s+History+Of+The+United+States/1919803 )
    Sobre:
    “pues uno de los objetivos que se buscaban con la caída de los discursos legimitimizadores era nivelar la jerarquía a la hora de las significaciones:”
    ¿Crees que el relativismo radical se convirtio en un discurso legitimizador por su propia cuenta? ¿Has escuchado de los regimenes de verdad?
    Sobre:
    “Roberto Bolaño, a mí parecer, al menos en este primero acercamiento, en su vida y obra logró lo que la posmodernidad se exigía al menos en el área de la literatura y creo que siguiendo la huella de este lector que ademas escribía podríamos encontrar nuevos modos de hacer y comunicar.”
    Excelente.

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    • Desde anoche que leí este comentario estoy conociendo el trabajo de Howard Zinn, me interesa su trabajo, y me interesó el tema desde que conocí hace tiempo las pinturas de George Bellows, mis siguientes acercamientos fueron con este tipo de recopilaciones, en los que por ejemplo recordé este poema:

      Para mi padre, que vivía sin ceremonias

      Es difícil, sabes, sin los bisontes,
      el chamán, la flecha,
      pero mi padre salía todos los días a cazar
      como si los tuviera.
      Trabajaba en los corrales de ganado,
      toda su vida nos traía carne.
      Nadie marcó su primera matanza,
      nadie cantó su canción del bisonte.
      Sin ilusión había migrado a la ciudad
      y fue a trabajar en la empresa empacadora.
      Cuando traía a casa tarros y cueros
      mi madre le decía, bótalos.
      Recuerdo las huellas de animales que dejaba su viejo coche
      que retrocedía por la entrada de la casa con nieve y lodo,
      la antena que ondulaba como una cuerda de arco.
      Recuerdo el silencio de su poder perdido,
      el bisonte rojo pintado en el pecho.
      Oh, no podía verlo pero estaba allí,
      y por la noche escuchaba
      como un ronquido sus gemidos de bisonte.

      (Diane Glancy)
      En esa roja nación. Poesía indígena estadounidense contemporánea
      Selección y traducción: Katherina M. Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez
      La Cabra, 2011.

      Creo que el relativismo radical más allá de llegar a ser un discurso legitimizador (o sea que creo que si lo fue) también hizo tediosa y por lo mismo absurda la intención de sacar conocimiento útil de cada relación* de ahí también otro tipo de relaciones sociales con otras intenciones se crearon en lo que en nuestros propios círculos sociales podemos de repente caer en la pregunta de ¿Por qué me junto con estas personas? una de las preguntas en las que caen muchos de los personajes de las series y series animadas que surgieron en pasadas décadas, dicha pregunta se respondería con la búsqueda en la posmodernidad de la diversidad, del dominio de los afectos sobre la razón, del cese de la búsqueda en todo momento de la verdad y de conocimiento útil.
      Pero también fuera de lo sentimental esta negación de ver todo bajo los mismo filtros o esta apuesta por la incomunicación de verdades y al escape de la lógica bivalente; fue una resistencia a lo que creo que se refieren los Regímenes de verdad: también el relativismo radical abrió la posibilidad a fundir y fundar de nuevo el lenguaje, la crisis del lenguaje.

      Como pequeña conclusión (por mientras) podría decir que la posmodernidad fue también una oportunidad de sacar al sol y a estirar las piernas nuestras habilidades de empatía y descubrir (nos) a través de ello.

      * (Leí que era el reproche que Sócrates y Platón hacían al relativismo; la imposibilidad de crear conocimiento).

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    • Si le interesó lo de los tejidos de micro relatos, quizá también le gustará el siguiente articulo: La construcción de narrativas como método de investigación psicosocial. Prácticas de escritura compartida.
      Índice
      1. La configuración de paradigmas críticos en las ciencias psico-sociales y su influencia en las
      metodologías de investigación
      1.1 Las narrativas y sus sentidos
      2. Primera corporeización: Narrativas de mujeres sobre las relaciones de género en los
      movimientos sociales
      2.1 La técnica del patchwork
      2.2 La técnica de las narrativas discontinuas, a múltiples voces
      2.3 Técnicas narrativas, métodos narrativos
      3. Segunda corporeización: “Trayectorías de exclusión social”
      3.1 La técnica de las narrativas biográficas
      4. Entrelazando experiencias, apuntes conclusivos

      Pero también del lado lúdico hay mucha literatura, en especial a mí me gusta este Esto no es una novela y La soledad del Lector del autor: David Markson, que basicamente son micro ficciones (chismes) sobre artistas y escritores que denostaban a sus rivales, historias de muerte, sexo, y curiosidades, ademas de los trabajos que hacían para subsistir:

      “Si tuviera que elegir, dijo una vez Giacometti, rescataría un
      gato de un edificio en llamas antes que un Rembrandt.”

      “Los cuadernos de Leonardo indican que supo antes que
      Copérnico que el sol no se movía.”

      “Antes de encender el horno para suicidarse, Sylvia Plath
      dejó leche y pan con manteca en el cuarto donde dormían sus
      dos hijos.”

      “Todas las penas pueden soportarse si las plasmas en una historia.
      Dijo Isak Dinesen.”

      “La teoría de que la mayoría de los editores son escritores frustrados.
      A lo que Eliot añadió: también lo son la mayoría de los escritores.”

      “Tenemos que creer en el libre albedrío.
      No tenemos otra opción.
      Dijo Isaac Bashevis Singer.”

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  3. Gracias, al ver todas estas maneras de como cada uno de nosotros adopto esta manera de abordar la teoria de la posmodernidad, que en tu caso con este toque muy poetico que te caracteriza, es notable como se ve reflejado esta pluraridada y dialogos que se dan entre nosotros, este remix de ideas y de conceptos en los que nos entrelazamos

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